Los Mayos de Alhama: el mayo que se vive en la calle

Los Mayos de Alhama son de esas fiestas que no se explican solo con un programa: hay que vivirlas. Durante semanas, el pueblo se llena de mayos, corremayos, música, paellas, folclore y actividades para todas las edades, convirtiendo Alhama en un auténtico escenario festivo al aire libre. Lo curioso es que aquí la tradición no está guardada en una vitrina, sino que se planta en la calle, se mezcla con el humor, la crítica popular y las ganas de fiesta de todo un pueblo. Por eso merece la pena ir en mayo, porque no es un mes cualquiera, sino una manera peculiar de celebrar la vida.

Esta fiesta procede de una tradición muy antigua ligada a la llegada de la primavera y a los ciclos agrícolas y de fertilidad. Nació con la costumbre de colocar monigotes o peleles en puertas, esquinas o plazas, vestidos con ropas viejas y con un carácter satírico. Aunque se recuperó en 1982, se sabe que su origen se remonta a principios del siglo XX. En la actualidad, los Mayos se plantan directamente en el centro del pueblo y te invitan a salir a la calle para descubrir qué ocurre. Esta fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, convierte calles, plazas y jardines en un museo etnográfico al aire libre. Además, no se limita a un solo día, sino que se alarga durante semanas con conciertos, teatro, gastronomía, folclore, rutas, exposiciones y propuestas para niños y mayores. En total, hay más de 60 actividades, lo que demuestra la fuerza de esta celebración.

El programa de 2026, como en ocasiones anteriores, comienza con la exposición “Mayeando con los Corremayos Mayores”, además del Festival Nacional de Folclore y conciertos en el recinto ferial, este año va gente como Celtas Cortos. Durante los días siguientes hay rutas senderistas, espectáculos infantiles, cantos a la Cruz de los Mayos, plantada de mayos en calles y plazas, visitas en tren, masterclass de ritmos latinos, talleres infantiles y conciertos nocturnos.

Uno de los momentos más esperados llega con el pasacalles de corremayos, seguido de la paella gigante en el Parque de La Cubana. También destaca el Día de la Infancia, con precios reducidos en las atracciones, además de conciertos y actividades deportivas como los SincroMayos, que son exposiciones deportivas.

Lo más destacado:

  • Plantada de los Mayos en calles, plazas y jardines, con visitas a pie y en tren.
  • Festival Nacional de Folclore, con grupos de dentro y fuera de la Región.
  • Pasacalles de corremayos y paella gigante, dos clásicos que reúnen a muchísimo público.

Lo que hace únicas estas fiestas es la figura del mayo, esos peleles o monigotes que se colocan en calles y plazas y que suelen ir cargados de ironía, crítica social o humor local. No es solo decoración, es una forma muy alhameña de reírse de la vida, comentar lo que pasa y transformar la calle en un escaparate de ingenio popular.

También son muy especiales los corremayos, con sus trajes multicolores y cascabeles, que recorren el pueblo y aportan un elemento visual muy reconocible. Por si faltara algo, la combinación entre tradición, actos culturales y ambiente de verbena hace que la experiencia sea muy completa.

Deberías ir porque no es una fiesta para pasar de puntillas, sino para vivirla. Los Mayos son una de esas celebraciones en las que el pueblo entero se transforma y donde cada rincón tiene algo que mirar, escuchar o fotografiar. Si te gustan las fiestas con identidad, aquí hay tradición, humor, música, comida y mucha participación vecinal.

Además, es un plan muy completo para hacer con amigos, en familia o incluso para escaparse un día y volver con la sensación de haber estado en algo auténtico.

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